Dentro del Casco Medieval de la Ciudad de Vitoria-Gasteiz, en una de sus antiguas calles gremiales más populares, la Cuchillería, se alza a la altura del número 24 la Casa del Cordón, propiedad de la Caja de Ahorros de Vitoria y Álava, y cuyo nombre proviene del cordón franciscano que orla uno de sus grandes arcos ojivales. Atendiendo a los elementos formales que todavía se conservan de la construcción originaria - la fachada de la planta baja y la sala abovedada del interior -, sabemos que la fecha de edificación de este notabilísimo ejemplo de la arquitectura civil gótica acontece durante el reinado de los Reyes Católicos, una fecha muy próxima al emblemático año de 1492. Este monumento histórico-artístico, curiosa combinación de casa señorial y comercial, constituye un vivo testimonio y un fiel reflejo de la Vitoria de finales del siglo XV. Vitoria-Gasteiz es entonces una ciudad de apenas mil casas, unos cinco mil habitantes, orientada hacia la actividad del comercio, como consecuencia de su situación estratégica y de paso entre el interior de Castilla y los puertos cantábricos. Es éste un período de auge económico, social y urbano. Ya habían terminado las luchas banderizas, se había asentado un mercado local con carácter permanente y la ciudad disfrutaba cada vez de mayores privilegios reales. La planta baja de la Casa del Cordón se articula en torno a dos grandes arcos ojivales que fueron, en época, las puertas-escaparates de este edificio destinado a transacciones comerciales. Los elementos decorativos de la fachada revelan la devoción religiosa de su primitivo constructor, el comerciante Juan Sánchez de Bilbao, y más en concreto por la orden franciscana. Son motivos franciscanos el mencionado cordón que ornamenta el arco principal de la fachada y dos medallones labrados en piedra: uno de ellos alude a la imposición de los estigmas al Santo de Asís y el otro representa un sol radiante, con el anagrama de Jesús en el centro, el JHS, motivo muy divulgado por el franciscano San Bernardino de Sena en el siglo XV. Otra muestra de religiosidad es la inscripción mariana, en caracteres góticos, del postigo o de la puerta pequeña situada entre los dos arcos. Adornan también la fachada un escudo de los Reyes Católicos y la marca de comercio de los propietarios de la vivienda. Las dos puertas laterales son muy posteriores. El interior de la Casa del Cordón ha sufrido múltiples transformaciones con los siglos. De la construcción original únicamente se conserva, a la altura del primer piso, una magnífica sala abovedada de finales del XV. Esta sala gótica, de planta cuadrada, está cubierta por una espectacular bóveda estrellada de terceletes, con la plementaría policromada y decorada. Ofrecen también rica policromía las claves de la bóveda, así como las nervaturas. En la clave central está labrado el escudo de los Reyes Católicos, con ágila tenante y orla de granadas, mientras que las ocho claves menores representan el yugo y las flechas de los monarcas hispánicos, una alusión al oficio mercantil de los dueños de la casa, con la figura de un pañero, otra repite la misma marca comercial de la fachada y las cuatro restantes se refieren a animales más o menos fantásticos: un águila, un dragón alado, un grifo y un unicornio. Los nervios de la bóveda descansan sobre cuatro ménsulas zoomórficas, encontrándose completamente restaurada la del ángulo sureste. En la Casa del Cordón se hospedaron relevantes personalidades de la historia de España del momento: los Reyes Católicos, Felipe I el Hermoso, probablemente también el emperador Carlos I y el Cardenal Adriano de Utrecht, sorprendiéndole a este último en Vitoria su designación como Papa de Roma y de la Cristiandad. Con motivo de la restauración de la Casa del Cordón por la Caja de Ahorros en 1962 se descubre en su interior una torre de finales del siglo XIII o de principios del XIV que había quedado oculta hasta entonces por los sucesivos revestimientos del edificio.